lunes, diciembre 13, 2021

Balthasar Brooklynensis/ El mundo se disuelve en cenizas








Dies iræ, dies illa,

Solvet sæc’lum in favílla:

Teste David cum Sibylla.

- Palabras citadas de la Secuencia de la Misa de las Almas

 El propósito de la vida es morir (una buena muerte). Porque polvo eres y al polvo volverás (Gn 3: 19). Es importante, por lo tanto, recordar siempre nuestra Muerte y ser conscientes de la Marca que habremos dejado en esta Tierra antes de su Hora. Y es por esta razón que he regresado a la casa de mi padre (Lucas 15: 11-32), cortándome el pelo, poniéndome la ropa adecuada, y creando este nuevo cuerpo de obras, aquí en La Plata; para poder comenzar a reparar ese Escándalo, que forjé sobre Canadá y sobre el Mundo, habiendo tallado mi propia carne en un simulacro de Venus.

 Perdóname, Padre, porque he pecado. He abandonado mi vocación y me he dejado llevar por mis delirios, y la Consecuencia es que todas esas ovejas a las que debería haber llevado a pastar, están ahora destrozadas y desamparadas mientras la nación de Canadá degenera en un abismo de autoindulgencia.

Estas nuevas obras son mementōte mori, una vuelta a la tradición en consonancia con el regreso a la casa de mi padre. Los objetos de significación han sido situados dentro de la parrilla, o dentro de la cripta, o incluso dentro del propio espacio de la galería, re-presentados al espectador como una crítica a nuestra Cultura de la Muerte y a nuestra Cultura del Desecho, recordándonos esa Hora que viene. Porque el camino del arte es el camino de la cultura. Y así, nosotros, como Artistas, tenemos la responsabilidad en esta Hora, de aplastar el falso ídolo de la Iconoclasia, adorado como ha sido dentro de nuestros Templos de las Musas, y volver a la hermosa creación de objetos de los abuelos de nuestros abuelos, no sea que estas Culturas de la Muerte y del Desecho progresen más hacia nuestra condenación eterna. Todos somos Cartoneros. Por favor, hagamos cada uno en adelante sólo Obras y nunca Basura, Armas de Paz y nunca de Caos.

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 The purpose of life is to die (a good death). For dust thou art, and to dust thou shalt return (Gen 3: 19). It is important, therefore, to always remember our Death and to be cognisant of the Mark that we shall have left upon this Earth before her Hour. And it is for this reason that I have returned to my father’s house (Luke 15: 11-32), cutting off my hair, putting on the proper clothes, and creating this new body of work, here in La Plata; that I might begin to make amends for that Scandal, which I had wrought upon Canada and upon the World, having carved mine own flesh into a simulacrum of Venus.

 Forgive me, Father, for I have sinned. I had forsaken my calling and have indulged in my delusions, and the Consequence is that all those sheep whom I ought to have led to pasture, are now mayhemed and helpless as the nation of Canada degenerates into an abyss of self-indulgence.

 These new works are mementōte mori, a return to tradition in keeping with a return to my father’s house. Objects of significance have been situated within the barbecue (parilla), or within the crypt, or even within the gallery-space itself, re-presented to the Viewer as a critique of our Culture of Death and our Culture of Disposal, reminding us of that Hour to come. For the Way of Art is the Way of Culture. And thus, we, as Artists, have a responsibility in this Hour, to smash the false idol of Iconoclasm, worshipped as it has been within our Temples of the Muses, and to return to the beautiful object-making of our grandfathers’ grandfathers, lest these Cultures of Death and Disposal do progress any further towards our eternal damnation. We are all Cartoneros. Please, let us each make thenceforth only Works and never Garbage, Arms of Peace and never of Mayhem.

brooklynfink.com

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 Esparcir cenizas o polvo, en lugar de perfumes, sentarse en el suelo, lavarse y comer entre cenizas han sido desde hace tiempo, señales de luto, la purificación, expresión de arrepentimiento y penitencia.

 El mundo se disuelve en cenizas puede ser entendida como la evocación de este estado sagrado. Y así como el polvo y las cenizas son restos, aquí las obras son como esquirlas que parecen recordar este estado de fragilidad de la existencia en el que trastabilla toda fijeza: de las formas conocidas, de un nombre, de lo dado, de lo visto y lo oido. Un estado de luto. Un abandono -que no es un olvido-, de las formas adoptadas, en un ser y estar abierto al devenir. 

 Balthasar Brooklynensis recupera la tradición como quien recoge las astillas del pasado de las que está hecho nuestro presente. En estas naturalezas muertas, esta vida quieta dialoga con el canon de los grandes maestros barrocos desde nuestro presente. Aquí, un conjunto de productos de consumo, enseres domésticos y utilitario, pero también objetos de la práctica artística se disponen en este emblema de la masculinidad argentina que es la parrilla. Un frasco de mermelada de durazno, una cámara fotográfica, un jabón, perturban la mirada ante la memoria contenida en estos materiales, como cadáveres en descomposición de nuestro pasado reciente.

 En la obra de Balthasar insiste una pregunta por la paradoja de estar entre la descomposición y la composición, metamorfoseo de la materia de uno a otro estado que es cualidad de todo lo viviente. Hay más una apuesta por el misterio, el delirio y el éxtasis, como entrega hacia lo desconocido y lo impredecible.

 Para quien ha padecido el destierro y el desalojo, a quien le ha sido negado el derecho a la opacidad, inventarse un nombre, imaginar los antepasados, es apenas la invención de una posibilidad de vida. Pero este es también un acto desestabilizador, de des-sujeción y desacato a lo impuesto como destino. Nombrarse otro, con la propia lengua, no como un ornamento sino como la necesidad de separación, de poner un límite entre lo que se ha sido y lo que se puede llegar a ser; detrasvestirse, transfigurarse, un retornar que no es instaurar un tiempo anterior, sino que es una apertura al riesgo de lo frágil, de un estar abierta a devenir otros, impensados.

 Catalina Poggio/ Curadora

 

 

 

 

 

 

 

  

Pedro Gramaxo/ Contrivance # 3 en Residencia Corazón




Pedro Gramaxo (Portugal, 1989), trabaja en construcción, fotografía y cine, ha expuesto en exposiciones individuales y colectivas y espacios públicos desde 2012 desde Portugal, Italia, Bosnia y Herzegovina hasta Brasil, China, Rusia y ahora Argentina.

 Su trabajo ha sido publicado en revistas físicas y digitales y plataformas de arte de todo el mundo.

 Canalizando su práctica de exploración del dualismo entre lo natural y lo artificial, Pedro Gramaxo crea contrastes de elementos constructivos hechos por el hombre con nuevos contextos artísticos.

 Desarrolla una investigación basada en la importancia de la presencia corporal en sitios naturales diversos y su relación con nosotros mismos y nuestra memoria. Esta investigación combina el entorno y la percepción humana mediante el uso de construcciones hechas por el hombre.

 En nuestra mente, conceptos como longitud, altura o anchura no están relacionados con una forma específica. Sólo cuando unimos estos términos podemos construir una idea en torno al espacio físico y la dimensión.

 Para hacer comprensibles esas ideas, tuvimos estableció unidades de medida para manejar su existencia. Este proceso le permitió llevar conceptos indefinidos y abstractos a formas concretas, medibles y, finalmente, tangibles.

 Aquí es donde sitúa su práctica, profundizando en cómo un individuo ha sido capaz de percibir estos conceptos abstractos y cómo uno se compromete física y psicológicamente con el volumen, la escala o la dimensión.

 

Pedro Gramaxo (Portugal, 1989), working in construction, photography and film, has been exhibiting in solo and group shows and public spaces since 2012 from Portugal, Italy, Bosnia and Herzegovina to Brazil, China, Russia and now Argentina.

His work has been published in physical and digital magazines and art platforms all over the world.

Channeling his practice of exploring the dualism between the natural and the artificial, Pedro Gramaxo creates contrasts of man-made constructive elements with new artistic contexts.

 Pedro develops research based on the importance of on-site bodily presence and its relation with ourselves and our memory. This research combines the environment and human perception through the use of man-made constructions.

 In our minds, concepts such as length, height or width are not related to a specific form. It is only when we bind together these terms that we can build an idea around physical space and dimension.

 In order to make such ideas understandable, we had to establish measurement units to handle their existence. This process allowed us to bring indefinite and abstract concepts into concrete, measurable and, finally, tangible forms.

 This is where Pedro places his practice, deepening how an individual has been able to perceive these abstract concepts and how one engages physically and psychologically with volume, scale or dimension.

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 ¿Cuánto reparamos en puertas, ventanas, camas, mesas, pantallas, carteles (informativos o publicitarios, da igual), campos deportivos, papel moneda, tarjetas bancarias, como ejemplos rectangulares de nuestra estandarizada y urbana domesticación?

El gesto formal de Pedro Gramaxo, abstracto y minimalista en su colorido pleno, imbricado con el paisaje nos confronta abruptamente con la presencia artificialmente geométrica que, podríamos decir, rige constantemente nuestra vida tecno-urbana.

La materialidad de situar sus piezas en el paisaje, su elaboración, tarea que, para el ocasional testigo implica conocer algo de la estratagema que le permite con alegría burlarse de la facilidad con la que podría construir imágenes similares (nunca iguales, ni siquiera equivalentes, casi inconsistentes) por medios digitales, es un desafío en varios niveles fácticos y conceptuales.

Cuando en esta operación incluye personas (retratos según él expresa), emerge ante nuestra mirada la imagen cuasi utópica de un ser humano rectificando sus formas y rasgos evolutivamente.

Así, a través de estas construcciones, el artista revela su
imaginario, tanto como el espectador su percepción.
Nace entonces el buscado contraste entre realidad e ilusión, lo orgánico y lo geométrico, lo natural y
lo artificial.

 Pedro desarrolla entonces una investigación basada en la importancia de la presencia corporal in situ, su relación con

nosotros mismos y la memoria. De este modo, enlaza ante nuestra mirada el entorno y la percepción humana en su constante y eterno diálogo.

 

Rafa Santos/ Curador

 pedrogramaxo.com/