lunes, mayo 14, 2018

Richard W. Hawkins/ agosto 2017 en RC




No tengas miedo de ser incomprendido
Ser un extranjero en Argentina es una experiencia emocionante y por momentos, desafiante. Te reciben con los brazos abiertos, un beso en la mejilla y un mate calentito. Estos pequeños detalles te recuerdan que incluso a 11,000 kilómetros de casa, sos bienvenido y cuidado.
Hablo muy poco español, y estar en un lugar donde se habla muy poco mi propio idioma, hace que siempre haya una dificultad para comunicarse. Me encanta que la gente intente ayudar, que haga el esfuerzo de probar. En algún punto intermedio entre ser incomprendido y comprendido es donde creo que está la parte más interesante de ser nuevo en un lugar. Cuando lo familiar está presente pero se manifiesta de formas diferentes, observás tus propios pensamientos como si tuvieras un nuevo par de ojos.
Cuando llegué por primera vez al taller, tenía muy pocos materiales y comencé a sentir curiosidad por las pequeñas cosas que estaban escondidas en este espacio. Encontré tornillos, clavos, corchos de botellas, pequeños trozos de madera y otros objetos azarosos. Comencé a ensamblar pequeñas estructuras, aunque más no sea para canalizar la energía nerviosa. Empecé por realizar algunas piezas planas, luego pequeñas esculturas con piedras, botellas de vidrio y madera. Me encontré con un nuevo disfrute, utilizando materiales que me parecían extraños, esa ingenuidad de usar materiales que no son convencionales en la producción de arte, es lo que me atraía.
En el proceso de transformación de los materiales, emergió una nueva existencia. Las esculturas se convirtieron en seres que sostenían conversaciones autónomas entre sí. Montarlas junto a las pinturas fue como poner en convivencia una nueva forma de pensar con una vieja forma de pensar. Cuando una nueva forma de pensar se encuentra con la anterior, el espacio entre estas dos se manifiesta como lo más interesante, simplemente porque es una zona donde no hay claridad. Esto me ha enseñado que no hay que tenerle miedo a ser incomprendido.
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Coming to Argentina as a foreigner is an experience that is both exciting, and in some moments challenging. You are welcomed with open arms, a friendly kiss on the cheek, and warm mate. These pleasant moments remind you that even 11,000 kilometers from home you are welcomed and cared about. I speak very little Spanish, and existing in a place where very little of my own language is spoken there is always a struggle to communicate. I love that people try to help, why you make the effort to try. Somewhere in the middle between being misunderstood and understood is where I think the most interesting part of being new to a place is. When the familiar is present yet different, you look at your own thoughts through a new set of eyes.
When I first arrived in my new studio, I had very few materials, I became curious about the little things that were hidden in my studio space. I found screws, nails, wine bottle corks, little pieces of wood, and other random objects. I began assembling small objects, first if for no other reason than channeling nervous energy. I started by making some flat pieces, then small sculptures using rocks, glass bottles, and wood. I started to enjoy using materials that felt foreign to me, if for no other reason than it was something new to me. I started to enjoy the naiveite of using things that are not conventionally used in art.
In the process of materials becoming transformed a new existence was created. The sculptures became new beings with their own conversations with each other. Existing alongside the paintings a new way of thinking is meeting an old way of thinking. When a new way of thinking meets something old, it is the space between these things that become the most interesting, simply because it is not clear. I have learned however, do not be afraid to be misunderstood.
“Take your practiced powers and stretch them until they span the chasm between two contradictions…. For the god wants to know himself in you” - Rainier Maria Rilke


La zona

“Existing alongside the paintings a new way of thinking is meeting an old way of thinking. When a new way of thinking meets something old, it is the space between these things that become the most interesting, simply because it is not clear.”

R. H.
Un camino de siluetas, trazas de líneas ondulantes y rectas, configura un excéntrico tablero de indicaciones de los hacia dónde, manifestándose sin llegada alguna. Las marcas que dejan estas materialidades reducidas a la forma, el volumen y el color, devienen aristas en su síntesis, pequeños mojones que nos invitan a dirigir la mirada a esas zonas entre, un conglomerado de vacíos que aparecen como testimonio-contraste de un desplazamiento, una transformación procesual. La distancia coloniza la nueva geografía de lo incierto y es allí donde se aloja la certeza de lo importante. Es entonces que se vuelve urgente desplegar estrategias provisorias, artefactos precarios. Habitar lo desconocido engendra la posibilidad de emerger nuevos modos de hacer. Hacer propia la distancia entre lo habitual y lo impreciso es, también, apropiarse de la potencia de la brecha que separa lo que está dentro de los límites de nuestro universo y aquello que aún no podemos decir, definir, invocar. La imprecisión está siempre presente en la tarea de la traducción.

¿Cómo nombrar lo que se escurre por los intersticios de los significados?

Clarisa López Galarza & Julieta Echeverría (Curadores/Curators)

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